Los fantasmas del alba
cual estatuas de barro
que saltan en salva
uno dos tres y cuatro.
Orlanes de fuego
borlas de las nubes
convoca a los cuatro
en el amplio patio.
Los fantasmas del alba
cual estatuas de barro
que saltan en salva
uno dos tres y cuatro.
Orlanes de fuego
borlas de las nubes
convoca a los cuatro
en el amplio patio.
No esperaron que terminara la construcción,
sencillamente se instalaron en la habitación,
la hicieron suya sin la menor preocupación,
la invadieron sin comunicar su resolución.
Colgaron su casa de un alambre,
la madre declaró su hogar inalterable,
mostró su enojo a los intrusos
con vuelos rasantes,
temibles, inconclusos.
Dos infantes brotaron de realenga cuna,
literalmente salieron del cascarón,
y la señora colibrí festejó ruidosa
tomando el néctar de flor en flor.
Brotaron presurosas las alegres codornices
volaban por los campos y corrían por las calles
cantaban con el viento sus sonoros detalles
¿dónde fueron aquellas criaturas tan felices?
El gallo de la parva lucía su plumaje
alzaba la cabeza mostrando su linaje
ni la lluvia ni el viento jamás lo doblegaba
se perdió de repente con toda su parvada
Sabía, por motivos ancestrales,
que las mujeres eran ideales,
casi sagradas, siempre intocables,
figuras de los sueños, inmortales.
Mas, Ella demostró que eran reales,
al alcance de sueños esenciales,
con risas, con dolores, vulnerables,
y en su verdad hallé dones vitales.
No diosas, no alta imagen venerada,
sino presencia humana y cercana,
materia-espíritu que se ama.
Así cayó la deidad consagrada,
y en su mirar el alma se desgrana:
crisol de la vida, simple y humana.
Los fantasmas del alba cual estatuas de barro que saltan en salva uno dos tres y cuatro. Orlanes de fuego borlas de las nubes convoca a l...